33.El narco-burdel
Ana escuchaba con asombro la historia que se contaban entre las prostitutas del nuevo prostíbulo que empezó a funcionar cuando su padre el Dr. Pepe, aun trabajaba en el pueblo.. Mentras merendaba en el comedor, a una cuadra del dispensario, vendían un sabroso arroz con concha y camarón. Le llamó la atención entre aquellas prostitutas, era un club de mujeres solidarias, que referían una a otras particularidades de los prostíbulos del país. Algunas venían de zonas mineras donde se extraía oro, otras de provincias donde circulaba gran cantidad de camiones. Otras iban de fiesta en fiesta en los numerosos cantones del país, su vida era de nómadas, que se desaparecían por unos días de su casa y regresaban a sus hogares, con regalos y con dinero. - ¡Hay vea¡- decía una de ellas, que era un negra esbelta a otra que era blanca del sur.- hay que tener cuidado es con los hombres belicosos. Por aquí abundan y cuando están con tragos, arman peleas, en ese m...