27. La pelea de gallos
- - Pues para mí es una grata sorpresa conocer a la hija del doctor que salvó a mi hijo primero y mejor gallo después.
- Es un gusto conocerla Ana- dijo don Gracia, el dueño del barrio donde no etraba la policía.
- Ana se sintió atrapada por aquel sujeto de mas de 60 años, que le contaba la misma historia que sus padres le contaron.
- - Venga Ana, le voy a mostrar mi gallera, no es como la que había en Santa Rosa, cuando les conocí a sus padres, esa era grande, pero aquí es donde ahora hago peleas de gallos, desde que no puedo salir.
- La gallera era un polígono de varios pisos de tablas, y al centro un círculo. donde pelean los gallos.
- Aquí es donde ahora hacemos peleas, porque el gobierno de Correa las declaró ilegales.
- -Pero me estaba contando que su gallo alazán peleaba con un gallo negro de Japón o de las Filipinas.
- Si ese tipo era de mucho dinero.
- Le gustaban la botas y sombrero mexicano muy caros.
- Tenía una gran jeep 4x4 lleno de focos, de las puertas salía tremendo sonido de unos equipos de música que, sonaban a cuadras de distancia.
- El montón de billetes que puso sobre la mesa, enologecio a la gente cuando pidió que dupliquen la apuesta para continuar la pelea, que apenas había comenzado.
- La pelea era de su gallo negro, contra mi gallo alazan.
- Todo el pueblo apuestó contra su gallo negro y a favor del el mío,.
- Usted no se imagina, lo sacó de una maleta fajos de billetes de mil sucres.
- El pueblo simpre llenaba la gallera cuando él venía,
- Es que le gustaba apostar contra todo el pueblo.
- Cuando perdía no pasaba nada, el pueblo salía feliz con su buen billete.
- Pero cuando ganaba, también ganaba en grande y el pueblo quedaba pobre.
- Como le decía estaba loco, y aposté a mi hija de 15 años, que era la que cuidaba los gallos, los amaba.
- Pero cuando vi que mi gallo no se paraba porque el otro gallo le clavo la espuela en el pulmon, sentí panico.
- Había apostado a mi hija, y la vi sometida a toda clase de violencia y maldad en manos de ese narcotraficante.
- Entonces, entre la multitud le vi. al doctor, al Dr. Pepe, su papá.
- Corrí con mi gallo para que lo salve.
- Su papá, el doctor, le sopló el pico y le sopló trago y vea, el gallo revivió.
- Mientras tanto que el gallo negro, en cambio se tambaleó y cayó también.
- Pero si puso el pico en la arena. O sea el narco perdio.
- Peo el narco, hizo lo mismo que yo., también le llevó su gallo negro a su papá.
- Mientras el doctor le atendía al gallo negro, yo le pedí a mi hija que se escape, le di para el taxi, se fue a esconder donde unos parientes en Esmeraldas.
- El gallo del narco tambíen resucitó, pero el aceptó que perdio la pelea.
- El puehlo fue feliz, yo fui feliz- pero le confesé a mi hija lo que había hecho cuando me vio que me llevaba la mayor parte de las apuestas.
- Ella no entendía porque yo cogía tanto dinero.
- Tuve que decirle lo que hice, y ella me dejo.
- No quiso volver a verme se fue llevando el gallo.
- No los vi a ver.uscar aquí.
- Ahora vive conmigo y vino con su hija, que es mi nieta.
- Su marido trabaja en la pesca.
- ¿Pero sabe qué pasó el gallo negro?. También se salvó.
- Con el narco nos volvimos a ver otra vez en una gallera en Macará, en la carretera a Muisne.
- Nuevamente el hombre con su gallo y yo con el mío, que ya no eran los mismos
- Hicimos las apuestas, repitió eso de doblar las apuestas, lo hizo contra todos los que estaban el la galleras.
- Luego volvió a parar la pelea, quería que volviéramos a doblar las apuestas.
- Yo ya no tenía dinero.
- En ese momento vi un camión de la Coca Cola, estaba entregando mercancía, me subí a la cabina del chofer, le di un golpe con la cacha de mi pistola y le obligué a que me entregue lo que tenía.
- Regresé a la gallera, aposté y nuevamente quedamos tablas.
- Estábamos con tragos, el sacó su pistola yo la mía, disparé primero.
- La policía me buscó por el robo y por herir al tipo.
- Me escondí arriba en las montañas, donde mi padre tenía una hacienda, pero dieron conmigo.
- Me llevaron a la cárcel, a Santas Vainas en Esmeraldas, el lugar mas feo del mundo.
- Allá se armó una matanza entre presos.
- En esa trifulca, cuando llegó la policía, pude escaparme.
- Vine aquí, a este lugar que todavía no tenía las casas.
- Todo era terreno de un terrateniente que había muerto y sus hijos se peleaban la herencia.
- Entones, aqui puse mi salón de billar.
- He gastado mucho dinero sobornando a los policías, para que no me detengan, cuando vienen por este barriio.
- Finalmente el juicio prescribio y me fueron olvidando.
- Aqui yo soy el jefe, y los que viven aqui me cuidan, yo los cuido tambíen.
- ,Aquí no entra la policía, ni pandillas, si entran ellos ya saben que corren peligro.
- Muchos de los que vivimos aquí nos dedicamos a mover la droga.
- La policía lo sabe, pero cuando vienen, tenemos nuestros campaneros, que nos advierten, tenemos nuestra gente que sabe todo de los policías, donde viven, quienes son, cual es su familia.
- Además les ayudamos a controlar a los ladrones de la zona, aqui no permitimos robos ni ladrones.
- - Bueno don Gracia, me tengo que ir.
- -Mi nieta esta a punto de dar a luz- mire.
- Una muchacha joven apareció detrás de una cortina y entró al billar.
- - Ella es mi nieta- le dijo con orgullo- Te presento a la hija del Dr. Pepe.
- El médico que tabajaba en dispensario Seguro Social Campesino.
- Nosotros estamos afiliado a ese dispensario- dijo la joven.
- - Buenos días- saludó la muchacha estirando la mano para saludarla.
- - Buenos días. Su padre me dice que esta a punto de dar a luz-¿Cuándo fue la última menstruación?
- - En julio de año pasado, ya estoy en días.
- -¿Donde va a dar a luz?- le preguntó.
- - Creo que aquí en casa. No quiero ira al hospital.

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