2. EL PEÑON DEL SUICIDA de Atacames
Para Anto fue muy incómodo viajar parada en el pasillo del bus los buses entre Atacames y el Salto. Había empujones, para entrar y salir al llegar a las paradas. En el pasillo de bus los vendedores ambulantes se abrian paso con difucultad. Una música de ballenatos colobianos muy llorones ahogaba las quejas y gritos de los pasajeros en cada parada. A pocos kilómetros de Atacames, el bus subió la única cuesta pendiente del trayecto hasta Sua, la del Peñón del Suicida. Anto al ver desde aquel lugar una flota de barcos pesqueros, canoas de pescadores y la playa de Atacames, recordó aquel cuento que su padre le contó de niña que el escribio mientras era el médico de Atacames. El cuento lo llamó el Cristo de Coral,. Se trataba de un artesano que durante una epidemia de malaria y tifoidea en los años 80, hizo un Cristo de Coral de 40 cm, que el Banco Central le había mandado a hacer para su Museo. Pero luego no le compró. Al pueblo ll...