11.C Tres Vías el Seguro Social Campesino
- Me perece que le conozco, ¿Es usted amigo de los curas de Muisne verdad? Lo vi alguna vez cuando esta dando un curso a los promotores en Puerto Nuevo con otro médico italiano- Miguel fui empuñando su machete- A lo mejor me tocaba envestirles si nos apuntan con su fusiles-le dijo al médico en voz baja.
- - Si, yo soy amigo de ellos y ustedes, ¿quiénes son?-preguntó el Dr. Max.
- - Somos cazadores y andamos de cacería-le contestó uno de los jinetes.
- - Me dijeron que aquí andaban unas personas que querían matar al padre Graciano.- ¿Son ustedes?
- A Miguel se le heló la sangre - pensó que pasaría lo peor.
- - Yo no quiero problemas pero si ustedes nos buscan no nos vamos a correr.- Dijo Miguel.
- - Los padres y yo no queremos balas - dijo el médico.
- El jefe de los Anchundia dijo- Tranquilo doctor, como le dije, sólo estamos cazando.
- Ana, que recordaba lo ocurrido a su padre, mientras viajaba a Tres Vías. estaba absorta con la mirada perdida, sin darse cuenta lo que pasaba por la venta.
- -Llegamos a Tres Vías- dijo don Angel
- Al dia siguiente. Anto volvió a Tres Vias y fue a un restaurente frente a la parada.
- Desayunó agua de limocillo con un plato de arroz, con queso frito y una taza de café.
- Desde el restaurante vio al frente la casa que fue el dispensario en que su padre empezó su trabajo en el Seguro Social Campesno de este lugar, en el año 2012.
- También sabia que se cambiaran a un nuevo dispensario junto al río, que fue construido hace años pero no lo usaban por falta de electricidad y agua.
- Al igual que a su padre le sorprendió que el dispensario estuviera en el segundo piso, al que había que subir por una escalera de cemento.
- La escalera era peligromante empinada, con gradas irregulares, una más altas que otras, lo que podía fácilmente producir un accidentes.
- Sabía que aquel consultorio donde su padre empezó a trabajar en Tres Vias desapareció, no quedaba nada de él, en esa casa que estaba mirando.
- Su padre le contó que en verano ese consultorio no tenía agua, los pacientes ni el personal podían usar baño, ni lavarse las manos. Tenía que hacer sus necesidades en un potrero.
- Para lavarse las manos había que comprar botellones de agua para consumo doméstico, en la tienda que estaba en el primer piso.
- Entonces entró en la única tienda abierta a esas horas de la mañana, que era la del eterno presidente de la junta parroquial.
- - Hola bien venida. ¿Qué necesita?- le preguntó amablemente.
- - ¿Tiene agua?
- - Por supuesto son 50 centavos.
- La tienda y la casa del presidente de la junta parroquial no tenía nada de humilde, en el patio tenia arrumada muchas tablas finas y tablones.
- - ¿Tiene usted un aserradero ? -preguntó Ana.
- - Si, me dedico a la madera, compro, vendo, también hago tablas, y duelas.
- - Una corazonada se le vino, pensó que a lo mejor era el tipo que en el 2005 amenazó a su padre en el bus, cuando trató de detener un camión cargado de madera.
- -Usted tiene familia en Chamanga?
- La apariencia del presidente coincidia con lo que su padre le dijo de los matones traficantes de madera, que lo intimidaron en el pueblo de Salima, en la vía a Chamaga.
- - Sí, mi familia vive mas allá, donde está el puente sobre el Río Cojimìes.
- Aquel hombre, fue uno de los que se incomodó con la presencia de su padre en el pueblo, porque el doctor estaba a favor de que los militares patrullaran la carretera para evitar el tráfico ilegal de madera en el año 2013.
- Luego de comprar en la tienda fue a recorrer el pueblo, a buscar el nuevo consutorio de Seguro Social Campesino de Tres Vias.
- La casa estaba en un sitio apartado de la carretera, como a 500 metros, en un terreno que cuando su padre se mudó a es lugar no tenía vecindario, era sin vecinos, estaba próximo a un camino de tierra y al río.
- Aquel consultorio al igual que otros del Seguro Social Campesino había sido remodelado, era ya muy diferente del que existía cuando llegó su padre a trabajar en él en el año 2012.
- El Seguro Social Campesino hizo una gran remodelación de sus dispensarios en Esmeraldas en el año 2015.
- Al recorrer el pueblo le llamó la atención que es ese pueblo tan pequeños hubiese varios prostíbulos.
- Uno de ellos cerca al río, en una orilla, a 5 metros de alto, del lugar salía música y ruido.
- -¿Está funcionando al mediodía?- le preguntó al dueño que estaba parado en la puerta.
- - Si . Aquí los prostíbulos trabajamos 24 horas.
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