NARCOMAR. Capítulo 49. El narco asesino
La presencia de aquel bandolero juvenil que llegó con una pistola al dispensario, persiguiendo a otro, que había encontrado un bloque de cocaína en la playa, que estaqba tomando tranquilamente agua del dispensador nuevo del dispensario le alarmó al médico y al odontólogo.
- Barbara, la auxiliar procuraba esconder su rostro, mientras una burlona sonrisa se dibujaba en sus labios.
- Quería ver el miedo en la cara del doctor que destruyó sus cartelesy pancartas en los que había e
- Además esaba muy herida por las palabras de doctor en aquella agria discusión, que tuvieron la semana pasada, ante todos los curiosos del pueblo.
- -Por supuesto que no es delito tomar agua de ese dispensador, pero es molesto que usted Huevas, venga aquí, donde están mis pacientes, a hacer lo que hizo, querer matar a otro bandido como usted, por un paquete de cocaína.
- -Por bastante cocaína-le contestó con su malvada sonrisa burlona, mientas de reojo miraba a la nueva auxiliar, para mostrarle su audacia y atrevimiento, e impresionarla.
- El médico y el dentista descubrían en los gestos de su auxiliar y el microtraficante, la complicidad que existía.
- Llena de ira Bárbara comenzó a subir el tono de su voz y a mostrase agresiva.
- -El Dr Pepe traccionó. -¡En este mismo momento usted se larga de aquí, o me voy yo lo vengo a buscar con la policía por obstruir mi trabajo, lo que hace es un delito, por si no lo sabía.
- - !A mí nadie me saca de ninguna parte doctor, y menos usted. Le está clarito!. contesto gritando el pandillero.
- A pesar de que el Dr. Pepe, mi padre, ya tenía casi 60 años, era mas alto y fuerte que el Huevito, todos los días hacía ejercicios o corría en la playa, lo que le ayudó a enfrentar cara a cara al delincuente.
- -¡TE LARGAS CABRON DE MIERDA EN ESTE MOMENTO!- le gritó.
- A Huevaso y Bárbara la voz y la actitud valiente del Dr. Pepe les sorprendió, les borró la sonrisa burlona de su rostro.
- Sabe que doctor?....le voy a sacar chispeado de este pueblo. ¿Me oyó?- fue lo que le dijo el traficante antes de darle la espalda y marcharse.
- Para el Dr. Pepe, estaba claro que Bárbara y el Huevaso no se iban a quedar tranquilos, había estallado una guerra dentro del dispensario.
- Cuando terminó la jornada y caminaba hacia la última ranchera, se le acercó el profesor director de la escuela, que era el yerno del presidente de la junta parroquial.
- -Doctora- perdone, soy el profesor de la escuela, me entré que el Huevas la amenazó, tenga cuidado.
- - Me dijo que me iba a sacar chispeado. ¿Qué quiso decir?-le preguntó el doctor.
- - Que la va a sacar a bala. Eso es grave, porque el ya a muñequeado a dos personas.
- - ¿Que es eso de muñequeado?
- - Que ya ha matado a dos personas.
- -Gracias profesor. Estaré alerta.
- A la semana siguiente vino al consultorio un pescador muy flaco pero amable, llamado Aristides, a quien le había visto fumar mariguana solitario, entre dos peñones apartados de la playa, cuando hacía sus caminatas.
- -Aristides, está muy flaco-le dijo la doctor.
- - Si doctor la mariguana y la base me tienen así. Quiero dejar el vicio pero no puedo.
- - Ese si es un problema que no creo que puedo resolver. Lo que puedo hacer es darle vitaminas y recomendarle que vaya a Santo Domingo de los Colorados, donde los indios Tsáchilas, ellos hacen terapia anti-drogas, con ceremonias religiosas y ayahuashca. Al parecer a las drogas alucinógenas como la ayahuscha son el antídoto contra las drogas estimulantes, como la cocaína, y los derivados del opio.
- -¿Conoce alguno de esos shamanes?.
- - Si, trabajé con uno de ellos, sobrino del famoso Abrham Calazacón.
- -Deme una recomendación. Iré lo antes posible. Es que mi mujer me dejó y eso me ha puesto mal.
- -Por supuesto, tiene que llegar a la ciudad de Santo Domingo el vive en la vía a Quevedo.
- Al terminar la jornada, como siempre, la doctor subió hasta el techo de la ranchera, donde por casualidad estaba el pescador Aristides, que la invitó a sentarse a su lado.
- En el momento en que la ranchera empezó a moverse, apareció el Huevas, con un enorme cuchillo en la cintura.
- Al verlo Aristides, prendió su tabaco de marihuana y le dijo. ¡Lárgate!
- Huevas sin decir nada obedeció. Al parecer el pescador Aristides era alguien con un rango especial en esta red de narcotraficantes.
- El ver a Huevas subir para intimidarlo en el techo de la ranchera, le dio motivos a la doctor, para bajarse en Atacames, e ir primero al comando de la policía y luego a la fiscalía, a presentar una denuncia contra Huevas, por intimidación y amenaza, que en Ecuador es un delito penal, que se paga con cárcel.
- Salió de la fiscalía con la copia de la denuncia, fue a una copiadora y sacó mas copias.
- Dos días después cuando regresó al dispensario de Quingue, volvió a encontrar a Huvas en él.
- -¿Qué haces nuevamente aquí?- le preguntó.
- - Nada, sólo vine a visitar a mi amiga, la auxiliar Bárbara.
- -Entra al consultorio, tenemos que hablar en privado
- El doctora y el bandido entraron en el consultorio de la doctor, que se cercioró de que la puerta estaba bien cerrada para que nadie los escuche.
- -Ten la copia de esta denuncia que he hecho contra tí en la fiscalía de Atacames, ahora voy a cortarme con un bisturí y diré que tu me atacaste. Será tu palabra contra la mía, de seguro irás por un par de años al cárcel.
- Huevas estaba sorprendido, no podía articular palabra, leyó varias veces el papel. Luego con ira contenida le dijo-No me gusta lo que ha hecho doctor. Eso estuvo mal, muy mal.
Comentarios
Publicar un comentario