46. Los narco pandilleros
- Un día al salir de Quingue, al Dr. Pepe se le cayó su billetera con sus documentos personales y 20 dólares. cuando hacía acrobacias para subir a la ranchera hasta su techo, donde le gustaba viajar .
- Viajaba el techo de las rancheras para ir tomando fotos del hermoso paisaje del bosque húmedo tropical muy verde, a orillas de pequeñas playas, que en el atardecer se iluminaba bajo un cielo de colores, dorado primero, luego anaranjado y finalmente rojo.
- El perder sus documentos personales era un gran problema, porque tenía que ir a Quito y hacer un molestoso trámite, para cada uno de ellos, esto es la cédula de identidad, papeleta de votación t la tarjeta del banco.
- Aunque el gobierno de Correa había cambiado completamente al Registro Civil, haciéndolo más dinámico, cómodo, donde ya no hacía falta pagar a los tramitadores, porque antes se perdía todo el día en una interminable cola de personas, eso era molesto.
- El tener que destinar un viaje a Quito y dedicar todo el día de descanso a estos trámites, mas el pago de las multas en cada ventanilla, era molestoso.
- Pasó mas de un mes en que al fin pudo volver a tener una nueva cédula de identidad y papeleta de votación.
- En ese tiempo siempre tenía problemas en los buses a Quito para ver a su hija y esposa.
- En los puestos de control de las carreteras, cuando viajaba cada viernes en la noche, les hacía bajar a los pasajeros en los controles, les revisaban su equipaje de mano, le palpaban sobre su vestido.
- Había policías mujeres para revisar a las pasajeras , y policías hombres para los pasajeros.
- Siempre pedía documentos, porque el Ecuador vivía una invasion de inmigrantes colombianos o muchos asaltos en los buses de pasajeros en las carreteras.
- Cuando se llegaba a los controles, tenía que bajarse, mostrar sus tensiómetro, su estetoscopio y explicar lo sucedido, luego esperar en la fila de los sospechosos, para que finalmente, cuando ya el bus estaba en marcha subirse a la carrera.
- Un día uno de los pacientes le dijo que una vecina del dispensario, que vivía al frente de la estacionamiento de los buses, tenía sus documentos.
- Molesto el Dr. Pepe, porque era una de sus pacientes, a la que incluso le visitó varias veces en su casa, los había escondido.
- Fue a verla enfadado.
- Frente a la casa de aquella mujer, desde una casa de dos pisos de madera salía una estruendosa música, y el cantante de perreo, cataba su fechorías como pandillero juvenil o narco-corridos mexicanos.
- -Buenos dias doña Carolina.
- -Buenos días doctora. ¿Qué le trae por aquí?
- - Vengo por los documentos que se me extraviaron y me dijeron que usted los tiene.
- - Ah.. si doctor, ya se los traigo.
- ¿Puedo preguntarle porque no me los fue a devolver? . ¿Sabe usted cuantos problemas esto me traído?. Usted es una paciente infaltable, una vez por semana va por sus medicinas, aunque sea inventando enfermedades y se enfada si no la atienden primero.
- - Mi hijo la encontró, aquí la tiene,
- - Había también 20 dólares, que supongo su hijo, que lo veo allá en esa ventana, de donde sale esa música, los ha usado para comprar drogas, porque esa música la ponen cuando los de la pandilla se reúnen en esa casa para drogarse o para beber....¿Verdad ?
- La mujer considerada la bruja hechicera del pueblo, arrugó su cara, pues era una encubridora de la conducta de su hijo.
- Al día siguiente cuando se bajó del bus y caminaba hacia el dispensario de Quingue, vio al que tomó su billetera jugando con los niños canicas, en la calle, junto a unas gradas para bajar a la escuela.
- Los jóvenes pandilleros que estaban con él, les pedían a los niños que apostaran 10 centavos, de esta forma reunían dinero para comprar los tabacos de una droga llamada la H.
- Esa droga la conseguían a sólo un dolar y la fumaban en la playa.
- Un tabaco era suficiente para drogarse 4 jóvenes.
- Otro día que llegó al dispensario de Quingue, luego de ir al pueblo cercano de Estero de Platano, a revisar a lo niños de la escuela, en el dispensario había un escándalo.
- Dos pandilleros habían entrado , el uno con un machete y el otro con una pistola.
- Se peleaban porque habían encontrado un ladrillo de cocaína en la playa, que una narco-lancha a la que perseguía los de la guardia costera, arrojó y llegó hasta Quingue
- - ¿Que pasó aquí? -Preguntó.
- Ayer dos pandilleros entraon en el dispensario con armas para matarse-le contó la auxiliar.
- -El Huevas, el pandillero negro, de pelo lacio , que tenía la pistola. El otro pandillero, era Billete, un gordo, grande, mestizo, que era el tenía el ladrillo de cocaína y un machete.
- El billete, se escondía detrás de la auxiliar, El Huevaspasaba la pistola por la cara cara de la auxiliar buscando a Billete.
- Afuera del dispensario los vecinos los vecinos precenciaban lo que estaba pasando.
- Cuando el doctor llegó, al día siguiente le contaron el problema.
- Pero al medio día al salir para comer encontró a el Huevas tomado placidamente agua en la sala de espera del dispensario.
- - ¡En este momento te marchas de aquí y no los quiero volver a verte en este lugar¡ - Le gritó el Dr. Pepe.
- -Por qué me voy a ir estoy tomando agua y el agua así como este dispensario es del pueblo no suyo-le contestó.
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