26. El barrio de los narcos
- Para enteder donde era que su padre trabajaba cunado fue ha trabajar en Tonchigue en el 2013 se poruos un mapa medico-informativo de Tonchigue.
- Para ello fue a visitar el barrio que está al otro lado del rio.
- Al igual que el resto del pueblo sólo tenía calles lastradas, pero había mas viviendas de caña y zinc.
- El centro del barrio era una cancha de futbol, y en su alrededor estaban una escuela, una capilla. casas y un salón de billar.
- El día era caluroso, el sol radiante e implacable, así que entró en el salón de billar, que era al mismo tiempo una tienda.
- La recibió un hombre de piel obscura, obeso, y mal encarado,
- -¿En qué le puedo ayudar señorita?.
- - Soy la hija de Dr. Pepe, que trabajó en del dispensario del Seguro Social Campesino, cuando recein se inauguró..
- - Ha ..si ya la reconozco joven. La vi en la inauguración del dispensario- su rostro hostil cambió de inmediato al igual que su voz- ¿En que le puedo ayudar? - le preguntó muy amable.
- - Por favor me puede vender una cola,
- - Sólo tengo Coca Cola.
- - Está bien.
- El hombre le sirvió y empezó la conversación- Soy Pablo Gracia.
- - Mucho gusto, soy Ana.
- -¿Qué le trae por aquí Ana?. Casi nunca vienen gente extraña a este lugar.
- Aqui sólo llegan las auxiliares o enfermeras del subcentro de Ministerio de Salud, cuando vienen a vacunar a los perros y a los niños.
- - Tengo que hacer un mapa informativo. ¿Usted vive aquí o sólo tiene su negocio?. - preguntó mientras observaba aquel lugar que tenía algunas mesas de billar, el lugar olía a humo de tabaco y alcohol.
- En aquel momento, dos personas, también mulatos, llenos de tatuajes, se bajaron en de una moto y entraron haciendo un gran alboroto.
- - ¡Que fue don Pablo, póngase una de whishy Johny Walker, si es faja azul mejor¡. ¿A cómo está?- preguntaron los recién llegados que tenían acento colombiano.
- - Sólo tengo faja roja de 12 años.
- - No importa, está bien y no importa el precio- dijeron los dos hombres que tenían escondidas en la parte posterior de la cintura bajo las coloridas camisas, sus pistolas.
- - ¿Quiénes son? - preguntó Ana en voz baja, luego de que don Pablo les sirviera la botella con vasos y hielo.
- - Son gota a gota, prestamistas colombianos que prestan a los pescadores y a todos por aquí dinero, luego lo cobran cada día, o cada semana.
- - Parecen colombianos.
- - Si, son de Tumaco. son negros o mulatos de allá. Están muchos por aquí.
- -En Atacames vi colombianos que tienen toda clase de negocios, en especial la venta de ropa- Dijo Ana.
- Estos tienen un juego de lotería en la parada del Triángulo. ¿Los ha visto?
- Si los he visto pero....- ¿ Por que la policía no los detiene por tener armas?. Se que es ilegal y que la pena es varios años de prisión, por ese delito.
- - Los primeros que piden plata prestada a los gota a gota son los policías-le contestó
- Los hombres se pusieron a jugar billar, se mostraban eufóricos mientras jugaban, parecían drogados y en un momento, mientras tomaban el whisky, colocaron un billete de 100 dólares sobre la mesa donde estaba la botella y con otro comenzaron a aspirar la cocaína, que la pusieron en rayas, antes de frotarse la nariz.
- - ¿Cómo pueden hacer eso sin ningún recato?. -preguntó Ana en vos muy baja y dándoles la espalda, pues los hombres la miraban con la lujuria a flor de piel.
- - Aquí no llega la policía y el que manda en este barrio soy yo- contestó don Pablo- vivo aquí hace 30 años y no salgo nunca de este lugar.
- -¿Por qué?
- - Porque hace treinta años escape de la prisión de Esmeraldas , que se llamaba Santas Bainas.
- Me detuvieron.
- Es que maté al más famoso gallero de por aquí.
- El era el socio de unos narcos lojanos, que era los reyes del narcotráfico. precisamente su apellido era Reyes, y ese era su sicario más malo.
- A mi me gustaban los gallos también, ese ha sido mi vicio.,
- En el patio tengo algunos. Venga a conocerlos.
- Los dos se dirigieron a la parte posterior del billar, en el que había una docena de gallos de pelea en su jaulas.
- -El asunto fue que el hombre había traído unos gallos de Japón o de Filipinas, yo lo enfrenté con el mío y apostó contra todo el pueblo en la gallera.
- Cuando estábamos en la pelea, la cosa iba pareja, el hombre detuvo la pelea y pidió al pueblo que doblara la apuesta, puso un montón de sucres de ese tiempo, porque no habían los dólares en ese entonces.
- Era una maleta llena de billetes que la puso sobre la mesa de apuestas.
- La gente fue a buscar plata en sus casa, le quitaron a sus mujeres hasta el dinero para la comida.
- Se doblaron la apuestas.
- Yo estaba ahí con mi hija , me preguntó por qué yo no doblaba también mi apuesta?,.
- Yo no tenía mas dinero, bueno, el dueño del gallo negro me dijo que apueste a mi hija, que estaba en uno 15 años y era muy bonita, ella cuidaba de mis gallos.
- Yo estaba picado, ciego, alterado y lo hice,
- Mi gallo fue herido por su gallo negro.
- El mío era alazán.
- Pero el gallo no toco con el pico el suelo, pero no se paraba. Aun no estaba vencido.
- Tomé a mi galloi y vi al doctor Pepe, su papá. Que le salvó a mi hijo cundo fue mal herido.
- El trabajaba en un consultorio que tenía en el segundo piso de la casa de Doña Zoila, en el parque parque de Atacames.
- Esta pelea fue precisamente en la gallera de Atacames.
- El estaba con su mujer, que seguramente es su mamá.
- A ella les gustaba las rellenas que vendía doña Zoila en la gallera.
- -Si eran mi padre y mi madre- dijo Ana- que no pestañeaba escuchando aquella historia, que era la misma que le contaron sus padres.
- Entoneces ella era una niña de 3 años de edad.

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