19. La burundanga, guanto o escopolamina
- Su padre le dijo que había que acompañar a los pacientes de emergencia, hasta el hospital y cerciorarse de que deber ser admitidos e incluso intervenir en el diagnóstico y tratamiento inmediato dentro de la sala de emergencias, aunque los médicos del hospital se incomoden.
- Esto incomodaba a los médicos, los internos y hasta los médicos rurales de esos lugares, pues consideraban que en ese lugar su autoridad y solvencia era indiscutible.
- Pero en la mayoría de pacientes graves con los que viajó a los hospitales, eran atendidos por estudiantes, o inernos si experiencia, ellos decidían su el paciente se lo admintía o no y hasta eran los que llamaban al especialista, de allí partían los erorres en los hospitales del estado.
- Los emergenciólologos eran los que debían revibir a los pacientes, no los estudiantes ni los internos.
- A los pacientes de emergencias no les daban el tratamiento adecuado y lo que es peor lo regresaban.
- Su padre le contó que a un viejo vagabundo, le dieron una golpiza y le quemaron unos malvados de uno de los pueblos cercanos, a San Juan de Lachas, en la provincia del Carchi.
- Los borrachos le atacaron porque se acercó a pedirles algo.
- Ellos, ebrios, primero lo emborracharon y luego lo quemaron vivo.
- La enfermera del hospital de San Juan de Lacahas en que estaba trabajando, le cubrió de gasas al quemado en gran parte del cuerpo.
- Eso no se debe hacer, pues estas se pegan a la piel quemada.
- El anciano tenía trauma de cabeza, estaba desorientado, mal rehidratado.
- Personalmente retiró las gasas ante la disgustada enfermera y le cambio el suero por una solución hipertónica a la vena para evitar el secuestro de sal, que sucede en los accidentes de craneo.
- Pero ese día su padre no staba de turno.
- No le correspondía atender pacientes, pero como dormía en el hospital lo hizo.
- Los médicos de turno se incomodaron cuando lo vieron intervenir y conttrariar su indicaciones.
- Lo vieron ayudar la paciente al que daban por muerto, y el Dr. Pepe rechazaba este diagnótico y los procedimientos que se habían seguido.
- Es más metio mano, deconectó el suero, sacó las gasas de la quemaduras. Eso era inaudito. Se enfrentó a gritos con el personal de turno.
- Al moribundo no le acompañaba nadie, ningún familiar, ningun conocido, estaba sólo.
- Ante la negativa de médico de turno de trasladarlo, personalmente buscó al chofer de la ambulancia en su casa y le convenció de trasladar urgentemente al paciente aL Hospital de Ibarra.
- Eso fue posible luego una discución acalorada con el médico, la enfermera y la auxiliar de turno.
- Aquel anciano se salvó, luego en uno de los recorridos por las comunidades que semanalmente el médico hacia, lo encontró completamente mejorado, con pocas huellas de la quemadura.
- Aquel hombre había sido un decimero, negro, un poeta cantor, que componínq y cqntaba decimas, que cuenta historias, cuentos y leyendas de las comunidades negras de Esmeraldas y de los afroantinos de Imbabura y del Carchi.
- Al pasr el puente colgante de madera sobre el Rio Mira, lo encontro y el anciciano ese mismo momento le dedicó una décima que había compuesto, para que nade olvide al doctor
- Aquel día en Tres Vías, Ana fue a buscar a otro paciente especial que tuvo su padre.
- Llegó a una casa de cemento con una camioneta en su exterior
- -Buenos. Perdon. Estoy buscando a un paciente de mi padre el Dr. Pepe, al que lo robaron con esocopolamina.
- Soy yo. Pase por favor.
- Tome asiento, ¿quiere algo para beber?.
- No muchas gracias
- ¿Quién es usted?
- Soy la hija del Dr. Pepe y estoy escribiendo la historia de mi padre cuando trabajaba en el Seguro Social Campesino.
- -Le recuerdo a su padre. Me trató luego de que me robaron usando escopolamina, la burundanga como le llaman por aquí y en Colombia.
- -Todavía tengo lagunas mentales. Se me va la memoria.
- -Todo esto me sucede desde que un día me fui a la playa de Mompiche y ahí estaban una muchachas muy simpáticas que se sentaron en una mesa al frente, cuando estaba comiendo en el restaurante, y pidieron unas cervezas.
- Luego me invitaron a su mesa, me digeron que estaban celebrando el cumpleaños de una de ellas.
- Me invitaron a tomar una cerveza con ellas.
- Y.... se me fue la memoria, no me acuerdo de nada, me habían llevado a un cajero automático en Atacames, y me robaron los 300 dólares, que era todo lo que podían sacar.
- Eran las que llaman dulces sueños.
- Cuando volví a estar consciente, estaba ya varios días en el hospital.
- No me acuerdo nada de lo que pasó luego de que tomé aquel vaso de cerveza.
- Lo peor es que hay días en que no recuerdo lo que hice el día anterior.
- - Ha tenido alguna mejora?.
- - Casi ninguna.
- Pero vi una película que se llama Que Pasó Ayer, muy cómica, de unos gringos qu se van a la Vegas a celebrar una despedida de solteros y toman esta droga, pierden a uno del grupo y no recuerdan todas las locuras que hicieron.
- .Claro ahí parece que esa droga sólo afecta por una noche, pero en realidad no es así, llevo años con el problema.
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